Asumámoslo, la privacidad ya no existe pero esto no significa que dejemos luchar por conservarla

En pleno siglo XXI es difícil estar aislado del resto del mundo. Es difícil no compartir nuestras vidas con amigos. Es difícil que ninguna de nuestras piezas de tecnología recopile nuestros datos. Cada vez es más difícil mantener control sobre toda la información que se compila sobre nosotros. Y si no que se lo digan a distintas armadas que vieron comprometidas sus bases militares el noviembre del 2017. Strava, una app para el móvil que monitoriza tu rendimiento deportivo, hizo públicas las rutas más frecuentadas de sus usuarios. Estas rutas en la mayoría de casos eran inofensivas pero otras veces resultaron ser comprometedoras. En los mapas hechos públicos se podían encontrar caminos usados por militares dentro de bases militares u otras infraestructuras críticas de estado como plantas nucleares o centrales hidroeléctricas. Vale pero quizás esto es una sola aplicación…

Pero no, esto es más común de lo que piensas pero no nos damos cuenta porque no se crea una “shit-storm”. Uber también ha intentado seguir el rastro de sus usuarios “para mejorar la aplicación”. Vale quizás tenemos que mirar otras aplicaciones, que requieran menos permisos para funcionar. Que me dices de la aplicación de la linterna del móvil? Parece inofensiva? Pues puede ser que no lo sea tanto. La aplicación de la linterna del móvil puede estar recolectando grandes cantidades de datos sobre nuestro dispositivo para poder venderlo a terceros.

Por favor a partir de ahora lee con un poco más de atención los permisos que cualquier aplicación te pida y considera si son necesarios y que implicaciones puede tener. Ya no basta el “no va a pasar nada si no hago nada malo”. ¿Tu que haces para mantener tu privacidad?

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